Uncategorized

¿A que edad se recomienda el primer audífono infantil?

Tres de cada mil bebés sufren una pérdida de audición permanente, y aunque las probabilidades son pocas, es muy importante comprobar y evaluar la función del oído del recién nacido para tener un diagnóstico precoz en el caso de existir problemas. Todos los bebés deben ser sometidos a una prueba de audición antes de salir del centro de maternidad o del hospital, o en cualquier caso debe hacerse en su primer mes de vida.

Las pruebas más comunes para determinar la audición de los bebés son dos:

  • Prueba de emisiones otacústicas. Sirve para examinar si determinadas partes del oído responden a los sonidos. Para ello se inserta una especie de auricular hecho de espuma suave en el canal auditivo del bebé, que emite diversos tipos de sonido para medir la respuesta que se produce en el oído, lo que se conoce como “eco”. La ausencia de “eco” es un posible indicador de que el pequeño tiene pérdida de audición.
  • Prueba de respuesta auditiva en el tronco encefálico. Evalúa cómo responde el nervio auditivo y el tronco encefálico al sonido. Se realiza colocando unos auriculares y unos electrodos en la cabeza del bebé que no causan daños ni molestias.

En el caso de no pasar estas pruebas, el siguiente paso será encontrar las causas, evaluar el nivel de pérdida de audición y proponer el tratamiento más adecuado. Los dos primeros años de la vida son los más importantes para el aprendizaje del habla y el lenguaje, que es cuando el cerebro está en pleno desarrollo. Se sabe que incluso en los primeros 6 meses de vida, los bebés ya están comenzando a asimilar y adquirir el lenguaje. De ahí la importancia de tener un diagnóstico temprano para comenzar cuanto antes las intervenciones para tratar la pérdida de audición.

Dependiendo del nivel de pérdida de audición del niño y de sus necesidades comunicativas, se pueden utilizar diversos aparatos. El más frecuente es el audífono infantil o pediátrico, que se colocan detrás de la oreja para amplificar los sonidos. Se pueden utilizar hasta en recién nacidos a partir de un mes, y debe ser un audiólogo pediátrico quien ayude a los padres a elegir el más adecuado para cada bebé. La otra opción son los implantes cocleares, que se utilizan en casos de sordera profunda o perdidas severas de audición. Requieren un procedimiento quirúrgico y se pueden colocar en bebés de 12 meses o menos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *